No, este libro no es de una
chava bien divertida. No, tampoco del nombre de batalla de alguna sexoservidora
de Sullivan; es más, ni siquiera trata sobre sexo, aunque sí es muy violento,
demasiado.
El título del libro se debe a
un apodo, así le decían la Iglesia los albigenses. Y no es cualquier Iglesia,
es esa empresa que cree tener la patente de Dios en occidente, es la iglesia
más rica del mundo y una de las más antiguas, algunos la llaman la Iglesia de
Roma, otros la Iglesia de Pedro, ellos mismos se llaman La Santa IglesiaCatólica Apostólica y Romana.
…la neta ni me entusiasma tanto
escribir sobre este libro, pero es bueno, mucho. El autor recopila información
que la iglesia se ha preocupado por ocultar. Me imagino a Fernandito alzando
todas y cada una de las alfombras del Vaticano, revisando en su basura,
investigando a papas y hasta interviniendo sus teléfonos… ¿y qué encontró? Simonía,
tortura, falsificación, asesinato, persecución, inquina, sexismo, baños de
sangre, pogromos, holocausto, difamación… y un extensísimo etcétera. Digamos que
si lo tuyo es el sadismo, este libro es para ti; para satisfacer tus deseos o
lo lees o te haces cardenal con intenciones papales.
Para los que creen que los dirigentes
de la iglesia son unos persignados, es altamente recomendable, pues encontrarán
que el Clan Trevi-Andrade, halló inspiración en la biografía de más de un Papa.


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