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Para comer una toronja hay que tener paciencia. Pelarla con paciencia, desgajarla pacienzudamente si no se desbarata; luego separar, de...

Toronja Toronja

Toronja

Toronja



Para comer una toronja hay que tener paciencia. Pelarla con paciencia, desgajarla pacienzudamente si no se desbarata; luego separar, de cada gajo, lo dulce de lo amargo para, al final, decidir qué comerse. Casi todos elegimos lo dulce y lo amargo va a la basura. Nadie en condiciones normales se come la cascara. Sin embargo, la toronja es todas esas partes, es la cascara y los gajos todos, incluidos la parte dulce y la parte amarga.
A la toronja se le debe tratar con paciencia. De otro modo podríamos nada más comer la parte amarga y concluir que la toronja toda es amarga. Hasta podríamos creer que es agridulce, igual que la creemos dulce.

       Al final la toronja es lo que nosotros queramos en función de cómo la tratemos: dulce, agridulce o amarga. Pero la toronja es las tres al mismo tiempo, si tomamos una parte ya no es toda la toronja: la seccionamos, la dividimos, la perdemos.
La toronja parece contradictoria. Aparenta irracionalidad.

       La toronja es como la vida.




@aleljndr
@MomentoSonoro

2 comentarios:

  1. tsss finalmente todo se vuelve un pedo de percepción

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  2. Pues en realidad no lo creo así, pues hay 'Totalidades', por definición, imperceptibles; por ejemplo, si te comes toda la toronja, ¿qué es? ¿dulce? ¿amarga? ¿ambas?

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